“Nunca harás de mi un Santo”

Se dice que la perfección viene de la santidad. Mejor dicho, que la santidad es la perfección. Pero aquí vienen mis preguntas: “¿Qué pasa si no quiero ser santo?” “¿Qué pasa si sólo quiero ser un hombre?” “¿Acaso ello también no implicaría perfección?”

Creo que toda búsqueda es encontrar al hombre (o la mujer, según sea el caso) que tenemos dentro o, en su defecto, realizarnos como tal. ¿Es acaso malo tratar de ser un hombre con todas las letras? ¿Acaso no es bueno ser un hombre? Que yo sepa, en el Génesis, cuando Dios creó al hombre y a la mujer, los vio y dijo que eran buenos.

Yo sólo quiero ser un hombre y eso es más de lo que muchos pueden decir. Ser hombre implica lucha, sacrificio, lágrimas, dolor, pérdidas, desengaños y desilusiones, pero también victorias, alegrías, sonrisas, sueños e ilusiones, entre otras cosas.

Hay veces que uno se cruza en la vida con gente cree pensar “correctamente” y quiere hacer de uno un santo. Eso ya me pasó y mi respuesta fue: “No vas a hacer de mi un santo.” Con esa mirada fundamentalista de espanto me miraron y les agregué: “Sólo quiero ser un hombre, con todo lo que eso implica.”

Si Dios me preguntara qué quiero ser, le diría que sólo un hombre. Creo que es mejor ser honesto, a ser de los hipócritas que le dicen: “Contigo Señor hasta la muerte”, y luego se dejan lavar la cabeza por tanta secta y tanto falso profeta que pulula en el mundo.

Eso no implica que no crea en Dios ni que prescinda de Él, Uds. pueden ver que mi blog no es precisamente ateo, sino Cristiano Católico. Y eso, mis queridos amigos, no va a cambiar. Está muy de moda y es políticamente correcto decir que se cree en Dios, pero no se profesa ninguna religión. Eso me parece totalmente comodo y hasta diría que cobarde. Otros dicen que Cristo fue un gran hombre. ¿Gran hombre? Mangos, Cristo es el Hijo de Dios.

Retomando, me parece interesante y provocador lo que plantea la canción de The Rolling Stones, “Saint of Me”: “Creo en los milagros, quiero salvar mi alma y se que soy un pecador pero nunca podrás hacer de mi un santo.”

Esta es como una declaración de independencia que suscribo completamente, pero a la que le agrego algo de mi cosecha: “No quiero ser un santo, sólo un hombre.” Quién sabe si ese es el camino a la perfección o el camino a la santidad.

¿Tú ya hiciste tu declaración de independencia?

Aquí la letra de la canción y una traducción de la misma.

THE ROLLING STONES“Saint of Me”
(Jagger/Richards)

Saint Paul the persecutor was a cruel and sinful man
Jesus hit him with a blinding light and then his life began
I said yeah, I said yeah

Augustin knew temptation, he loved women, wine and song
And all the special pleasures of doing something wrong
I said yeah, I said yeah

I said yeah, oh yeah, oh yeah. You’ll never make a saint of me
Oh yeah, oh yeah. You’ll never make a saint of me

And could you stand the torture. And could you stand the pain
Could you put your faith in Jesus when you’re burning in the flames.

And I do believe in miracles. And I want to save my soul
And I know that I’m a sinner I’m gonna die here in the cold
I said yes, I said yeah

I thought I heard an angel cry
I thought I saw a teardrop falling from his eye

John the Baptist was a martyr but he stirred up Herod’s hate
And Salome got her wish to have him served up on a plate
I said yes. I said yeah

“Santo de mi”
San Pablo el perseguidor fue hombre cruel y lleno de pecado.
Jesús le pegó con una luz cegadora y luego su vida comenzó.
Yo digo sí. Yo digo sí.

Agustín conoció la tentación. Amo a las mujeres, el vino y la canción
y todos los placeres especiales de hacer algo mal.
Yo digo sí. Yo digo sí.

Yo digo sí, oh sí, oh sí nunca podrás hacer de mi un santo.
Oh sí, oh sí nunca podrás hacer de mi un santo.

Y podrás soportar la tortura. Y podrás soportar el dolor.
Podrás poner tu fe en Jesús cuando te estés quemando en las llamas.

Y yo sí creo en milagros. Y quiero salvar mi alma.
Y sé que soy un pecador. Moriré aquí en el frío.
Yo digo sí, yo digo sí.

Yo digo sí…

Creí escuchar un ángel llorar.
Creí ver una lágrima caer de sus ojos.

Juan el Bautista fue un mártir pero revolvió el odio de Herodes
y Salomé obtuvo su deseo de tenerlo servido en un plato.
Yo digo sí. Yo digo sí.

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